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Paso de Palio

El proyecto del paso de palio fue aprobado el 6 de noviembre de 2005 en Cabildo General Extraordinario de Hermanos. Dicho proyecto fue elaborado por una comisión creada a tal efecto formada por Julio Ferreira Caspe, Manuel Jiménez García, Francisco Mellado Lucena, Miguel Ángel González Jurado y Rafael Soriano Cuadrado.

En octubre de 2006 llegan a la Hermandad las cuatro jarras medianas, las primeras piezas de orfebrería del palio que se realizaron, obra del orfebre cordobés Manuel Valera y realizadas en plata de ley en su totalidad. El diseño de la jarra se puede dividir en tres partes: pie o base, ánfora o cuerpo central y cuello o parte superior.

El pie de la jarra posee una primera base de plata pulida en forma circular con cuatro apoyos que la elevan del lugar donde se apoya, los cuales están labrados con motivos vegetales y unidos perimetralmente a través de unas colgaduras que representan unas palmas. Sobre esta primera base circular pulida se colocan verticalmente cuatro apoyos en forma de volutas de hojarasca con guirnaldas de flores móviles entre ellos. Sobre estos apoyos se sitúa la jarra en sí, la cual presenta en su base un cincelado con hojas de acanto con dos volutas que salen hacia el exterior y sobre las cuales se encuentran unos pináculos de forma ovalada.

El cuerpo central de la jarra o ánfora presenta en su parte más baja un cincelado de líneas rectas formando rombos irregulares, disponiendo en los vértices de dichos rombos unas pequeñas esferas cinceladas. La parte central del ánfora, o panza, es totalmente lisa y pulida sin labrar, sobre ella se sobreponen una serie de adornos. En la parte central de la panza se sitúa una circonita rectangular de color verde esmeralda. Bajo esta piedra se encuentra una anilla de la que cuelga una guirnalda de flores vertical sobrepuesta sobre la panza hacia la parte inferior y unas guirnaldas de flores horizontales móviles hacia los laterales de la panza. Estas guirnaldas horizontales de flores presentan la particularidad de que en cada jarra el tipo de flor que contiene es diferente (rosas, azucenas, claveles y narcisos). En la parte superior de la panza se aprecian otras cuatro circonitas verdes esmeralda cuadradas. Los laterales de la panza están conformados por una cabeza de ángel con alas del que cuelga una guirnalda de flores vertical sobrepuesta sobre la panza hacia la parte inferior. De la parte posterior de estos ángeles parten sendas volutas que hacen las veces de asas de la jarra, las cuales están coronadas por unos penachos en forma de piñas invertidas de las que cuelgan una serie de hojas.

El cuello de la jarra, es decir, la parte superior de la misma, está cincelado con galones verticales y un friso de hojas de acanto envueltas sobre sí mismas y sobrepuesto a dicho cincelado. El plato de la parte superior se encuentra cincelado con hojas de acanto con un diseño similar al de la base inferior de la jarra.

En junio de 2007 llegan a la Hermandad ocho jarras violeteras, obra del orfebre cordobés Manuel Valera y realizadas en plata de ley en su totalidad. El diseño de la jarra violetera se puede dividir en tres partes: pie o base, ánfora o cuerpo central y cuello o parte superior.

La base es similar en diseño a la de la jarra mediana anteriormente descrita. De la base parten dos volutas laterales que van formando hojas de acanto y otros adornos florales, las cuales van abriéndose hacia el exterior para abrazar el cuerpo central o panza de la jarra violetera a modo de asas, siendo rematadas por dos penachos en forma de piñas invertidas de las que cuelgan una serie de hojas. En la parte inferior de la panza se encuentra un remate invertido de hojas de acanto. En la parte central de la panza se aprecian dos cordones de cincelado en horizontal entre los que se sustentan cuadro piedras engarzadas que son circonitas de color verde esmeralda con forma rectangular. En el centro de los cordones se encuentra un medallón central desde el que cuelgan hacia el lateral unas guirnaldas de flores móviles, cada violetero presenta en estas guirnaldas un tipo de flor diferente (rosas, azucenas, claveles y narcisos). La parte alta de la panza presenta un cincelado horizontal de motivos florales. El cuello de la jarra violetera, es decir, la parte superior de la misma, está cincelado con galones verticales y un friso de hojas de acanto envueltas sobre sí mismas y sobrepuesto a dicho cincelado.

En noviembre de 2007 llegan a la Hermandad cuatro jarras grandes, obra del orfebre cordobés Manuel Valera y realizadas en plata de ley en su totalidad. El diseño de la jarra grande es similar al de la mediana, si bien sus dimensiones son ostensiblemente superiores a ella.

En junio de 2008 llegan a la Hermandad doce candelabros de la segunda tanda de candelería, obra del orfebre cordobés Manuel Valera y realizadas en plata cincelada. El diseño del candelabro se puede dividir en tres partes: mechero o parte superior, cuerpo o parte central y pie o parte inferior.

El mechero, o parte superior del candelabro, es el cilindro donde se aloja el cirio. Éste presenta una cenefa con motivos cuadrados en la parte superior y una serie de hojas de acanto sobrepuestas que parten desde su base inferior y suben hacia la superior.

El cuerpo o parte central de candelabro está estructurado en varias partes. Para describirlo comenzaremos desde la parte superior e iremos avanzando hasta la parte inferior. Lo primero que nos encontramos es el platillo, que sirve de base al mechero anteriormente descrito, y cuya función es recoger la cera que derrama el cirio. La parte superior está pulida y la inferior tiene un labrado perimetral de una cenefa de motivos florales. Desde esa cenefa parten un labrado de galones verticales que avanza hacia la parte central del cuerpo, que está decorado con un cincelado a base de hojarasca. Bajo ella se encuentra un nudete que posee pequeñas volutas en forma de “C” a lo largo de todo su perímetro. La parte baja del cuerpo central comienza con una corona de cuentas de rosario circulares y, de ella, parte de nuevo un cincelado de galones verticales que acaba en una especie de jardinera o macetero del que cuelgan guirnaldas de flores y vegetación; bajo este macetero se encuentra la base del cuerpo central del candelabro, la cual está formada por varias cenefas cinceladas que van aumentando su dimensión conforme más abajo recorremos el candelabro; la primera cenefa presenta motivos florales y el resto presentan cenefas con formas rectilíneas verticales.

El pie o parte inferior del candelabro tiene planta de triángulo equilátero y está formado por un labrado de hojarasca y motivos vegetales con numerosas volutas. En la parte superior de cada cara de este triángulo se encuentra el detalle una concha de mar invertida perfectamente labrada.

En junio de 2009 llegan a la Hermandad doce candelabros de la tercera tanda de candelería, en septiembre de 2011 llegan catorce candelabros de la primera tanda de candelería y en noviembre de 2015 llegan diez candelabros de la cuarta tanda de candelería, obra todos ellos del orfebre cordobés Manuel Valera y realizadas en plata cincelada. El diseño es similar al ya descrito anteriormente, si bien sus dimensiones varían en función de la tanda de candelería de la que se trate.

En enero del año 2008 se firma el contrato de ejecución de las bambalinas del paso de palio con la bordadora cordobesa Mercedes Castro. Por la complejidad del recorte de la forma de las caídas del palio, se decide que el exterior tiene que salir completamente acabado. La bambalina frontal es entregada a la Hermandad en marzo de 2012, la bambalina trasera en febrero de 2014, un costero en noviembre de 2016 y el otro costero en diciembre de 2018.

La elección del tono de verde del terciopelo de las bambalinas fue estudiada con detalle para que conviviese con el rico colorido de las sedas, donde predomina la gama de los tonos cálidos, y con el objetivo de que de noche no se viese oscuro y perdiese esa tonalidad verde. Así, se eligió una base de un verde vivo, con un cierto tono amarillento que absorbiese a la perfección el oro, al mismo tiempo que aunara la gama cromática de las tonalidades en seda o «milanés». En el bordado del palio hay una clara presencia ornamental de lacerías o lazos bordados, la elegancia de esta laceria da una gran personalidad al conjunto y un significado muy unido simbólicamente al Santo Grial. Además de la lacería, se aprecian motivos de hojarasca y numerosos motivos vegetales, frutales y florales confeccionados con sedas de diferentes colores. En la parte central superior del frontal y la trasera se incluye un Hostiario a modo de remate, el cual es un símbolo sacramental que consiste en un manifestador circular rematado con una cruz en su parte superior y rodeado de rayos flamígeros, donde en el interior del manifestador están representadas las letras JHS.

De las caídas del palio cuelgan unos broches dorados de orfebrería. Existen dos diseños diferentes de estos broches: de estrella y de ángeles. Los broches de estrella sólo se encuentran en la bambalina frontal y la trasera, dos en cada una, y su diseño consiste en una estrella de 16 puntas con una piedra circular central de circonita de color verde esmeralda que se encuentra rodeada por una cenefa calada con motivos de hojarasca y pedrería de circonita de color verde esmeralda y de color morada amatista y rematada en su parte inferior por un querubín; de este broche cuelgan cinco perlas de río naturales. Los broches de ángeles, en total catorce, están compuestos por dos ángeles querubines alados que miran hacia el lateral unidos superiormente por una cenefa calada con pedrería de circonita de color verde esmeralda y de color morada amatista e inferiormente por motivos de hojarasca, en la parte inferior se encuentra un remate móvil con motivos de hojarasca que se une al broche a través de una anilla circular; de este broche cuelgan seis perlas de río naturales. Los broches fueron realizados en el taller del orfebre cordobés Manuel Valera.

Los doce varales fueron entregados a la hermandad el diciembre del 2018 y fueron realizados por el orfebre cordobés Manuel Valera. Están realizados en metal plateado y cincelado. El diseño de los mismos es un escalonamiento compacto de elementos con estructuras arquitectónicas, follajes, acantos plantas, jarras, guirnaldas y puttis.

Destacan en los mismos tramos de tubos estriados sin cincelar, sobre los que se incluyen adornos de orfebrería como cabezas de ángeles querubines y guirnaldas de hojas de parra y racimos de uva. El pie o base del varal sigue el diseño de los pies de los candelabros anteriormente descrito y parte del cuerpo central de éstos. La parte central del varal tiene labrado elementos similares a las ánforas de las jarras anteriormente descritas, así como de la parte central de los candelabros. La parte alta del varal termina en un remate de capital típico de las columnas corintias y, por encima de éste, se sitúa el penacho que remata el varal, con un diseño que recuerda al de las jarras violeteras.

El techo de palio es liso de terciopelo verde de la misma tonalidad que las bambalinas. La parte superior del mismo, que se puede ver desde el exterior, se encuentra forrado por una lona de color negro presidida por el símbolo de la Esperanza (un ancla) en color dorado en su centro.

De cada uno de los varales penden dos borlas unidas por cordón trenzado de hilo de oro, las cuales están realizadas con distintos flecos de hilos de oro y sedas verde y moradas, de tonalidad similar a las sedas empleadas en el bordado de las bambalinas.

Los respiraderos que presenta actualmente el paso de palio son provisionales, puesto que en el proyecto del paso de palio se contempla un baquetón de orfebrería y respiradero propiamente dicho realizado de malla dorada con bordado.

Los actuales respiraderos son de madera forrada en terciopelo verde del mismo tono que los faldones del paso de palio, todo ello contorneado con galones dorados con dos anchuras distintas. Consta de moldurón trapezoidal en la parte superior que rodea todo el perímetro, así como de dos pilastras verticales en el frontal y cuatro en cada costero. También tiene cuatro esquineras realizadas con dos pilastras verticales cosidas por uno de sus laterales y sus correspondiente cuatro maniguetas en forma de prisma de base cuadrada. Todo el respiradero tiene el mismo diseño siguiendo es un patrón repetitivo para los huecos, a excepción del centro del respiradero frontal, donde el hueco es algo más ancho que el resto. Los huecos de los respiraderos están forrados interiormente con malla de oro.

© Hermandad Sagrada Cena 2017