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Historia

La actual Hermandad de la Sagrada Cena hunde sus raíces más remotas en sendas hermandades del Santísimo Sacramento, erigidas en 1630 y 1631 respectivamente, fusionadas por decreto dictado por el obispo Agustín de Ayestarán el 13 de febrero de 1799, cuyas reglas van a inspirar, en determinados aspectos, las normas de nuestra Hermandad, como se puso de manifiesto el 1º de mayo de 1985, cuando la Hermandad se constituye canónicamente como cofradía sacramental.

Más cercanos en el tiempo, hemos de reseñar dos intentos fallidos. El primero corre a cargo de la Asociación de Antiguos Alumnos Salesianos que en 1952, cuando decide llevar a cabo la fundación de la actual Hermandad del Prendimiento, el primer misterio en el que se piensa es el de la Sagrada Cena, pero los promotores de la idea se ven abocados a desistir de la misma en atención al elevado presupuesto que presenta el imaginero sevillano Castillo Lastrucci. Por otra parte, en estas mismas fechas se comenta en la ciudad que otro grupo de cofrades está intentando crear otra hermandad, bajo la misma advocación, en la parroquia de San Miguel, por lo que los salesianos se deciden por el pasaje del prendimiento de Cristo, que tampoco existía en la ciudad.

La Muy Mariana Hermandad Sacramental de la Inmaculada Concepción, Santo Rosario de Nuestra Señora y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Fe en su Sagrada Cena, Santísimo Cristo de la Luz, María Santísima de la Esperanza del Valle y Beato Álvaro de Córdoba nace en el seno de la tertulia cofrade “El Llamador”, y más concretamente en el seno de un grupo de cofrades y miembros de la Adoración Nocturna vinculados a la parroquia de la Trinidad, que deciden fundar esta Hermandad con la idea de rendir culto al Santísimo Sacramento para lo cual, como ya ha quedado apuntado, recoge la tradición anterior.

Por el primer Libro de Anales de la Hermandad sabemos que el  31 de octubre de 1983 se realiza la primera reunión. Como consecuencia de esta reunión se constituye una Junta Gestora. Efectivamente, el Libro de Actas de los Cabildos Ordinarios de Oficiales se abre este mismo día con sendas diligencias firmadas, respectivamente, por el primer hermano mayor, José Ignacio Martínez Morente y por el primer secretario, Hortilio Pereda Armayor.

La primera sesión ordinaria del Cabildo de Oficiales tiene lugar el 27 de noviembre de 1983 en el domicilio particular de Antonio López Raya, donde se encontraba depositada en aquellos momentos la imagen de María Santísima de la Esperanza del Valle, al no disponer la Hermandad de sede canónica. A aquella primera reunión asisten las siguientes personas Fray Ricardo de Córdoba, Cristóbal Prieto Cid, Srta. Torres Serrano, Sr. Martínez Perea, Srta. Morente Barrón, José Ignacio Martínez Morente, José Fernando Prieto Cid, Antonio López Raya, Sr. Almoguera González, Rafael del Pozo Almoguera, Sr. Almoguera Moriana, Antonio Prieto Cid, Sr. Cid. M.-Benagassi, Sra. G. de la Cruz Pineda de las Infantas, Sra. Jiménez Álvarez, Hortilio Pereda Armayor.

Una vez constituida formalmente, la nueva Corporación comienza a dar sus primeros pasos en orden al reconocimiento oficial por parte de la Jerarquía Eclesiástica, búsqueda de sede canónica e imágenes de los sagrados titulares.

BÚSQUEDA DE SEDE CANÓNICA

El primer gran problema con que se encontraron los hermanos fundadores de nuestra Hermandad fue el de la sede canónica. Por acuerdo unánime del Cabildo de Oficiales reunido en sesión ordinaria celebrada el 19 de febrero de 1984, la Hermandad decide “no residir en Templo alguno en que lo haga otra Hermandad y Cofradía” , aunque este acuerdo será revocado al año siguiente, concretamente el 9 de abril de 1985, cuando se reconsidera el ofrecimiento formulado por Don Antonio Gómez Aguilar, párroco de la Trinidad, quien cede la antigua capilla bautismal, tras contemplar la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza del Valle en el escaparate de Vellum, S.A, una tienda de tejidos ya desaparecida, situada en la confluencia de las calles Alfonso XIII y Diego León, junto a la popular farmacia “El Globo”. No obstante, y para que quede constancia de los intentos fallidos que se llevaron a cabo, de acuerdo con el Libro de Actas de la Hermandad, fueron diez los templos, entre parroquias y órdenes religiosas, los visitados por los fundadores en demanda de asilo, no obstante, en una entrevista publicada en el Diario CÓRDOBA en 1987, se habla de más de 30. Sin embargo, a pesar de la acogida, su futuro no podía estar ligado a la parroquia de la Trinidad ya que la Hermandad nunca podría salir del interior de la iglesia, amén de tener que “competir” con el resto de las “Hermandades de centro” para nutrirse de hermanos, por lo que estaba condenada, más tarde o más temprano, a emigrar.

DE LA TRINIDAD A BEATO ÁLVARO DE CÓRDOBA

Cuando la Hermandad decide comprar el local de la calle Francisco González Panchón, todavía no se hablaba de la eventual erección de una parroquia en esta zona de Poniente y ni mucho menos de la construcción de un nuevo templo. El 8 de abril de 2000, Don Joaquín Pérez Hernández, párroco de la recién creada parroquia de Nuestra Señora de Consolación, nos ofrece lo que tiene, un templo que todavía no se ha construido, ni siquiera se ha redactado el proyecto, lo que nos da la oportunidad de contemplar con todo lujo de detalle la futura ubicación de nuestros Sagrados Titulares, incluido el Misterio de la Cena, así como la construcción de una puerta que permitiese iniciar y finalizar nuestra Estación de Penitencia desde el interior del templo. El 4 de febrero de 2001, cuando todo estaba previsto para presentarnos en la nueva sede canónica, se produce el cambio de titular en la parroquia Beato Álvaro de Córdoba, haciéndose cargo de la misma Don Tomás Pajuelo; como se hiciera en su día, el Hermano Mayor, Pedro Rojas, acompañado por los hermanos Eduardo Palomino, Víctor Rufo y Francisco Román, realizan una visita al nuevo párroco para presentarle la Hermandad, como integrante de su feligresía, reunión de la que se saca una impresión favorable.

El 1 de abril de 2001 se celebra Cabildo General Extraordinario donde, por unanimidad, se va a decidir solicitar al Sr. Obispo el cambio de sede a la parroquia Beato Álvaro de Córdoba. Por fin, el 15 de mayo, día de San Isidro Labrador, el Consejo Episcopal acuerda acceder al cambio de sede canónica de la Hermandad, celebrándose la entrada oficial el 21 de junio siguiente, festividad de San Luis Gonzaga, al finalizar el primer día de los cultos al Santísimo Sacramento.

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